Cuatro "escenarios" prospectivos, cuatro futuros para la escisión del PNV y para Euskadi Sur. Para una teoría del PNV/EA del postfranquismo
reproduce el texto del capítulo 12 del libro de Justo de la Cueva La escisión del PNV. EA, HB, ETA y la deslegitimación del Estado español en Euskadi Sur, Txalaparta, Bilbao, 1988.Digitalizado por ARGALA TALDEA para la RED VASCA ROJA.
12.3. Funciones manifiestas y latentes. Por qué tenemos que manejar las herramientas conceptuales y teóricas de Robert K. Merton para comprender cabalmente el papel que el bloque de clases dominante español y el Capital Monopolista Internacionalizado ha intentado que jugaran PNV y EA durante el postfranquismo.
Robert K. Merton es una figura clave de la historia de la Sociología. Fue el primer sociólogo elegido para la Academia Nacional de Ciencias norteamericana y sin su influencia no puede explicarse el último medio siglo de la Sociología mundial. Caplow en su Sociología fundamental dedica el capítulo IV ("Teoría social") a explicar a sus alumnos las teorías que están en conexión directa con la ciencia social moderna. Y en él estudia tan sólo trece autores: los antiguos (Platón y Aristóteles), los de la época de los descubrimientos (Adam Smith y Thomas Malthus), los pioneros (Auguste Comte, Herbert Spencer, Karl Marx y Vilfredo Pareto), los fundadores (Emile Durkheim, Georg Simmel y Max Weber) y los teóricos norteamericanos Talcott Parsons y Robert K. Merton. Caplow menciona a otros teóricos pero sólo a esos trece dedica apartados del capítulo. La lista es discutible pero la menciono para que el lector profano advierta la importancia que se da a Merton en los manuales universitarios.
Aunque una gran parte de mi carrera sociológica ha estado fuertemente influida por el empleo de conceptos, categorías y teorías mertonianas (sobre todo por los del grupo de referencia, la self-fulfilling prophecy -–la profecía que se autocumple-, la serendipty y otros) una larga y profunda serie de discrepancias sobre aspectos fundamentales y globales de sus enfoques y de su teoría me separan de Merton. Y me enfrentan a él y a lo que representa. Pero no es éste el lugar ni la ocasión para hacer mi ajuste de cuentas teórico con Merton. Este libro es un ejercicio de práctica teórica. Que pretende teorizar sobre la práctica política vasca con la expresa finalidad de que esa teorización sea lo más pronto posible puesta a prueba y validación en la práctica. Dicho sea entre paréntesis, los compañeros que puedan alarmarse porque al hacer pública esta teorización "podamos enseñar al enemigo" deben tranquilizarse recordando que "la verdad es siempre revolucionaria", que introducir racionalidad en el proceso político es siempre, incluso cuando se hace en el cerebro del enemigo, beneficioso para el movimiento real de la Historia. Que Marx y Engels acababan el Manifiesto comunista diciendo "Itxuskeria dirudiete komunistei heuren asmoak eta helburuak ixistzea. Agertuki aldarrikatzen dute ezin daitezkela lortu beren helburuak, bortxaz ezpada botazen gaurko giza-mailla". Y que, además, nuestro enemigo nacional y de clase tiene delante de los ojos el "filtro de Sherif": situaciones relativamente estructuradas filtran las percepciones. Un ordenador es poca cosa más que un mueble para el manco que además no sabe usarlo.
Cerrado el paréntesis, es importante que consiga explicar bien por qué tenemos que manejar las herramientas conceptuales y teóricas de Robert K. Merton para comprender cabalmente el papel que el bloque de clases dominante español y el Capital Monopolista Internacionalizado han intentado que jugaran PNV y EA durante el postfranquismo. Precisamente cuando acabo de advertir mi propio enfrentamiento profundo con el funcionalismo del que Merton es quizás mejor, más sutil, más compensado y más eficaz exponente que el propio Parsons.
La razón no es que precisamente los textos y los conceptos de Merton que aquí vamos a manejar sean correctas herramientas para comprender la realidad, aunque en parte, -solo en parte- es así. La razón es otra mucho más importante, mucho más estratégica.
La razón es que conocer esos textos y esos conceptos nos puede ayudar decisivamente a entender cuales son las "recetas" que el Capital Monopolista Internacionalizado ha impuesto al bloque de clases dominante español para resolver el "problema vasco" durante el postfranquismo. "Recetas" que incluyen el papel reservado en ellas al PNV (y ahora a EA). Aún más, puede ayudarnos a entender que, dada la diferencia entre los intereses y las preocupaciones fundamentales del Capital Monopolista Internacionalizado y el bloque de clases dominante español y el margen de autonomía relativa de éste respecto de aquél (de las que hemos hablado en las páginas anteriores), pueden haber para el próximo futuro estrategias sobre Euskadi y sobre el papel a jugar en ellas por PNV y EA que sean diferentes según que las formulase el Capital Monopolista Internacionalizado o el bloque de clases dominante español. Lo cual explicaría la distinta formulación de algunos de los cuatro "escenarios" para Euskadi Sur que luego vamos a contemplar.
¿Cómo es posible que podamos hacer todo eso gracias a repasar algunos textos y conceptos de Merton? Permítasenos emplear una analogía. Cuando el Estado Mayor de un ejército tiene que asesorar a su gobierno sobre como responder a una gran operación de un ejército enemigo, por ejemplo una invasión masiva del territorio propio, su primera obligación es intentar imaginar correctamente cual es la estrategia del invasor. Sin desdeñar las operaciones de espionaje, cuyo resultado es tan aleatorio que su éxito no puede ser la carta a la que se juegue el futuro propio, ese Estado Mayor tiene dos procedimientos fundamentales para intentar realizar la tarea de imaginar la estrategia enemiga. El más seguro es el análisis cuidadoso de la información existente sobre el proceso seguido hasta el momento por la invasión: fuerzas puestas en juego, ritmo de su utilización, vías de penetración, posición de las fuerzas propias y de sus reservas y de las del contrario, logística previa de la invasión deducida de informes directos y de los resultados de los movimientos ya realizados, papel del terreno y del teatro de los acontecimientos… y muchos otros aspectos y detalles, integrados sincrónica y diacrónicamente para poder penetrar en el esqueleto del plan de la invasión, y desdeñando los detalles irrelevantes, deducir las líneas básicas de la acción próxima, los objetivos estratégicos y tácticos del enemigo. El otro procedimiento, complementario, consiste en repasar la "doctrina estratégica" del enemigo y, en el caso feliz de que se sepa, la "doctrina estratégica" del Estado Mayor y de los generales que han planeado y que dirigen la acción a la que hay que enfrentarse. En el primer tratado acerca del arte de la guerra, escrito en China en el siglo IV antes de Cristo, Sun Tzu dijo: "Por este motivo digo: Conoce al enemigo y conócete a ti mismo y, en cien batallas, no correrás jamás el más mínimo peligro".
Pues bien, sabemos (hay evidencia documentada tan abundante que sería prolijo reseñarla) que las formulaciones teórico-prácticas de la Sociología funcionalista norteamericana son ampliamente utilizadas por el Capital Monopolista Internacionalizado y por sus agentes estatales (primordialmente los de U.S.A.) para el diseño y la aplicación de sus estrategias y sus tácticas.
Vayamos ya a los textos de Merton. Teoría y estructura sociales es la obra fundamental de Merton (Social Theory and Social Structure, primera edición en inglés de 1949, segunda revisada y aumentada en 1957, primera edición en castellano del Fondo de Cultura Económica, México 1964). El primero de los trabajos, previamente publicados muchos de ellos, que contiene el libro es "Funciones manifiestas y latentes", de larga y profunda influencia en la Sociología mundial. Entre otras coas, porque incluye "Un paradigma de análisis funcional en sociología" que Merton presenta diciendo que "Como paso inicial y reconocido de tanteo en dirección a la codificación del análisis funcional en sociología, exponemos un paradigma de los conceptos y problemas centrales en este punto de vista" y cuya "primera y más importante finalidad" nos dice que es "proporcionar una guía codificada provisional para análisis funcionales adecuados y fructíferos". La tercera sección del paradigma es la siguiente.
"3. Conceptos de consecuencias objetivas (funciones, disfunciones)
Hemos observado dos tipos predominantes de confusión que envuelven las diversas concepciones corrientes de "función".
Se necesitan distinciones conceptuales apropiadas para eliminar esas confusiones.
El primer problema exige un concepto de consecuencias múltiples y un saldo líquido de una suma o agregación de consecuencias.
Funciones son las consecuencias observadas que favorecen la adaptación o ajuste de un sistema dado; y disfunciones, las consecuencias observadas que aminoran la adaptación o ajuste del sistema. Hay también la posibilidad empírica de consecuencias afuncionales, que son simplemente ajenas al sistema en estudio.
En todo caso dado, una cosa puede tener consecuencias funcionales y disfuncionales, originando el difícil e importante problema de formular cánones para valorar el saldo líquido del agregado de consecuencias. (Esto es, naturalmente, más importante en el uso del análisis funcional para orientar la formación y ejecución de una política).
El segundo problema (que nace de la fácil confusión de motivos y funciones) nos obliga a introducir una distinción conceptual entre los casos en que el propósito subjetivo coincide con la consecuencia objetiva, y los casos en que divergen.
Funciones manifiestas son las consecuencias objetivas que contribuyen al ajuste o adaptación del sistema y que son buscadas y reconocidas por los participantes en el sistema.
Funciones latentes son correlativamente, las no buscadas ni reconocidas *.
Pregunta fundamental: ¿Cuáles son los efectos de la transformación de una función anteriormente latente en una función manifiesta (que implica el problema del papel del conocimiento en la conducta humana y los problemas de la "manipulación" de la conducta humana)?
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*Las relaciones entre las "consecuencias imprevistas" de la acción, y las "funciones latentes" pueden definirse claramente, ya que están implícitas en la sección precedente del paradigma. Las consecuencias no buscadas de la acción son de tres tipos:
Después de expuesto el paradigma MERTON dedica el resto del estudio "a breves aplicaciones sólo de las primeras partes del paradigma a un número rigurosamente limitado de casos de análisis funcional en sociología". Cuando lo hace respecto de las funciones manifiestas y latentes señala los usos específicos a que puede aplicarse esta distinción. Que:
A este último respecto MERTON explica que:
"Son precisamente las funciones latentes de una práctica o creencia las que no son de connocimiento común, porque son consecuencias sociales y psicológicas inesperadas y por lo general no reconocidas. Por lo tanto, resultados concernientes a funciones latentes representan un aumento mayor de los conocimientos que resultados concernientes a funciones manifiestas. Representan también mayor distanciamiento del conocimiento de "sentido común" acerca de la vida social. Como las funciones latentes se apartan más o menos de las funciones manifiestas declaradas, la investigación que descubre funciones latentes produce con frecuencia resultados "paradójicos". La aparente paradoja nace de la radical modificación de un prejuicio popular familiar que ve una práctica o creencia estandarizada únicamente por sus funciones manifiestas, indicando algunas de sus funciones latentes subsidiarias o colaterales. La introducción del concepto de función latente en la investigación social lleva a conclusiones que revelan que "la vida social no es tan sencilla como parece a primera vista". Porque mientras las gentes se limitan a ciertas consecuencias (por ejemplo, a consecuencias manifiestas), es relativamente sencilla para ellas formular juicios morales sobre la práctica o creencia en cuestión. Las valoraciones morales, basadas por lo general en las consecuencias manifiestas, tienden a polarizarse en términos absolutos de blanco o negro. Pero la percepción de otras consecuencias (latentes) complica el panorama con frecuencia. Los problemas de valoración moral (que por ahora no son nuestro interés inmediato) y los problemas de ingeniería social (que constituyen nuestro interés inmediato) asumen las complicaciones adicionales implícitas casi siempre en las decisiones sociales responsables" (232).
La última frase de este párrafo encierra ya la explicación de la utilidad para nosotros aquí y ahora de repasar estos textos. Porque la estrategia y la táctica que han aplicado el Capital Monopolista Internacionalizado y el bloque de clases dominante español durante el postfranquismo en Euskadi son un muy claro ejemplo de ingeniería social.
Pero Merton nos ayuda todavía mucho más para comprender esos intentos de hacer ingeniería social con Euskadi si atendemos al cuarto uso específico que señala para la distinción entre funciones manifiestas y latentes. Dice:
"El descubrimiento de funciones latentes no sólo hace más precisos los conceptos de las funciones desempeñadas por ciertas normas sociales (como ocurre también con los estudios sobre funciones manifiestas), sino que introduce un incremento cualitativamente diferente en el estado previo de los conocimientos.
Impide la substitución del análisis sociológico por juicios morales ingenuos. Puesto que las valoraciones morales en una sociedad tienden a hacerse en gran parte por las consecuencias manifiestas de una práctica o de un código, debemos prepararnos para ver que el análisis por funciones latentes en ocasiones va contra las valoraciones morales predominantes. Porque las funciones latentes no operan de la misma manera que las consecuencias manifiestas que de ordinario son base de tales juicios. Así, en grandes sectores de la población norteamericana, la máquina política o la "pandilla política" se consideran inequívocamente "malas" e "indeseables". Las bases de estos juicios morales varían algo, pero en sustancia consisten en señalar que las máquinas políticas violan los códigos morales; el favoritismo político viola el código de la selección del personal a base de consideraciones impersonales y no de la lealtad a un partido o de aportaciones a los fondos del mismo, el caciquismo viola el principio de que los votos deben basarse en la estimación individual de los méritos de los candidatos y de las cuestiones políticas, y no en guardar lealtad a un líder feudal; el soborno y el tráfico con cargos públicos infringen las reglas de la corrección; la "protección" del delito viola de manera manifiesta la ley y las costumbres, y así sucesivamente.
En vista de los múltiples respectos en que las máquinas políticas, en grados variables, van contra las buenas costumbres y en ocasiones contra la ley, es oportuno averiguar cómo se las arreglan para seguir funcionando. Las "explicaciones" familiares de la continuación de la máquina política no están aquí en su lugar" (233)
Merton repasa a continuación esas "explicaciones" y acepta que si se introdujeran una serie de cambios en la estructura política que ellas sugieren tal vez fuera posible evitar los "males" de la máquina política. "Pero –añade -.
"debe observarse que no se hacen con frecuencia tales cambios, que las máquinas políticas tienen, como el fénix, la cualidad de renacer, vigorosas y sin daño, de sus cenizas, y que, en suma, esta estructura exhibe una vitalidad notable en muchas zonas de la vida política norteamericana.
En consecuencia, del punto de vista funcional dimana el que de ordinario (no invariablemente) esperemos que normas y estructuras sociales persistentes realicen funciones positivas que en aquel momento no realizan en forma adecuada otras normas y estructuras existentes, y se ocurre pensar quizás que esa organización públicamente difamada satisface, en las presentes circunstancias funciones latentes fundamentales" (234).
A continuación Merton hace un análisis de la "máquina política" norteamericana examinando con algún detalle las funciones que realiza para diversos subgrupos. Es un texto fascinante cuya lectura es aconsejable para poder oponer a los entusiastas apologistas de la democracia estadounidense (por ejemplo Felipe González Márquez) su descripción de la corrupción sistemática y funcional de la política norteamericana, firmada no por un sociólogo comunista sino por uno de los príncipes de la Sociología norteamericana, cargado de honores públicos y privados de su país. Pero lo que a nosotros aquí nos importa son algunas de las conclusiones que Merton extrae de ese análisis. En primer lugar, su afirmación de que:
"Dicho en términos más generales, las deficiencias funcionales de la estructura oficial generan otra estructura (no oficial) para satisfacer necesidades existentes de manera algo más eficaz. Cualesquiera que sean sus orígenes históricos específicos, la máquina política persiste como un aparato para satisfacer necesidades de grupos diversos de la población que de otro modo no se satisfarían" (235).
Duplicada y ampliada en los últimos párrafos que dedica al tema:
"Sin suponer que las páginas que anteceden agoten el capítulo de las funciones ni el capítulo de los subgrupos servidos por la máquina política, podemos ver al menos que en la actualidad ésta desempeña algunas funciones para diversos subgrupos que no desempeñan en forma apropiada estructuras culturalmente aprobadas o más tradicionales.
Sólo de pasada pueden mencionarse aquí algunas otras implicaciones del análisis funcional de la máquina política, aunque evidentemente requieren ser tratadas por extenso. En primer lugar, el análisis que precede tiene implicaciones directas para la ingeniería social. Ayuda a explicar por qué los esfuerzos periódicos de "reforma política", de "eliminar a los granujas" de "limpiar la casa política", son típica (aunque no necesariamente) de corta duración e ineficaces. Sirve de ejemplo de un teorema fundamental: todo intento de eliminar una estructura social existente sin suministrar otras estructuras adecuadas para llenar las funciones que antes llenaba la organización abolida, está condenado al fracaso. (No es necesario decir que este teorema tiene alcance mucho mayor que el caso singular de la máquina política). Cuando la "reforma política" se limita a la tarea manifiesta de "eliminar a los granujas", se entrega a poco más que magia sociológica. La reforma puede durante algún tiempo sacar algunas figuras nuevas a las candilejas políticas; puede servir a la función social fortuita de asegurar una vez más al cuerpo electoral que las virtudes morales siguen intactas y que en última instancia triunfarán; puede efectuar en realidad un cambio en le personal de la máquina política; y hasta puede, durante algún tiempo, refrenar de tal modo las actividades de la máquina, que queden sin satisfacer las muchas necesidades que anteriormente satisfacía. Pero no puede evitarse que, a menos que la reforma implique también dar una forma nueva a la estructura social y política, de tal suerte que las necesidades existentes sean satisfechas por otras estructuras, o a menos que implique un cambio que elimine por completo las necesidades, la máquina política volverá a su lugar integrante del sistema social de cosas. Buscar el cambio social sin el debido reconocimiento de las funciones manifiestas y latentes desempeñadas por la organización social que sufre el cambio es incurrir en ritual social y no en ingeniería social.. Los conceptos de funciones manifiestas y latentes (o sus equivalentes) son elementos indispensables en el repertorio teórico del ingeniero social. En este sentido decisivo, tales conceptos no son "meramente" teóricos (en el sentido abusivo de la palabra),sino que son sobre todo prácticos. En la realización deliberada del cambio social, sólo se les puede ignorar al precio de aumentar en forma notoria el riesgo de fracasar" (236).
Podemos ya ahora rastrear como estas formulaciones teorico-prácticas de Merton fueron empleadas por el Capital Monopolista Internacionalizado para imponer al bloque de clases dominante español un cambio en la estrategia seguida con Euskadi y con el "problema vasco". Que ese cambio se produjo y que fue impuesto es algo notorio. Y de lo que sabemos hasta la fecha y alguna de las presiones utilizadas. La fecha se sitúa en la primavera-verano de 1976, entre el viaje del Rey de España a los Estados Unidos y la substitución de Arias Navarro por Suarez en la presidencia del Gobierno. Alguna de las presiones utilizadas conocida fue la amenaza de negar los créditos urgentes para salvar a la economía española (es decir, a la economía privada del bloque de clases dominante) de la amenaza de bancarrota.
En realidad el cambio de estrategia forzado se refirió a dos problemas con los que se enfrentaba el bloque de clases dominante español: el vasco y el global del Estado español. Para los que se diseñaron dos estrategias nuevas no idénticas pero sí muy semejantes. En el diagnóstico de la situación de ambos problemas a la altura de los primeros meses del postfranquismo, el Capital Monopolista Internacionalizado es más que probable que utilizar una de las formulaciones de Merton que antes hemos citado: "las deficiencias funcionales de la estructura oficial generan otra estructura (no oficial) para satisfacer necesidades existentes de manera algo más eficaz".
Las deficiencias funcionales de la estructura oficial franquista habrían generado así en el País Vasco otra estructura (no oficial) para satisfacer las necesidades existentes de identidad nacional y de esperanza en una vida sin explotación. Esa otra estructura no oficial vendría constituida por ETA y por el apoyo de masas conseguido por ella en Euskadi. Las formulaciones de Pérez-Agote, de Gurruchaga y de Jauregiberry que hemos examinado en los primeros capítulos coinciden con ese diagnóstico. La "sociedad clandestina", la "sociedad transgresiva", "la sociedad del silencio" en que la estructura franquista ha convertido a la sociedad vasca había encontrado, nos decían estos autores, en ETA a la voz que hablaba por ella, a la única respuesta a la opresión, a "la voz, que no el texto, de ese deseo de libertad".
Algo similar, aunque en grado mucho menor y sin acercarse ni de lejos en el volumen de masas movilizado, había ocurrido en el resto del Estado español con el PCE y con Comisiones Obreras.
La primera estrategia del bloque de clases dominante español a la muerte de Franco es un intento de tratar a esos dos problemas con "más de lo mismo". Intentar aplastar y eliminar las estructura no oficiales ETA/apoyo de masas y PCE/Comisiones Obreras. El Capital Monopolista Internacionalizado, además de enfrentar al bloque de clases dominante español con la evidencia de los contraproducentes efectos logrados por esa estrategia en los primeros meses del postfranquismo, es más que probable que le recitara otra de las formulaciones de Merton que antes hemos citado: "todo intento de eliminar una estructura social existente sin suministrar otras estructuras adecuadas para llenar las funciones que antes llenaba la organización abolida, está condenado al fracaso".
De ahí que impusiera al bloque de clases dominante español un cambio de estrategia. Por un lado el maquillaje de la estructura oficial: la Reforma Política, concretada en el Estado español en la Constitución y en Euskadi en el Estatuto. Por otro, la sustitución de las estructuras no oficiales de ETA/apoyo de masas y PCE/Comisiones Obreras por otras estructuras también no oficiales aunque oficiosas: PNV en Euskadi y PSOE/UGT en el Estado español.
El éxito de ambas estrategias (en el caso del Estado español, éxito prolongado por la estupidez, debilidad y entreguismo de la cúpula dirigente del PCE) fue mucho más sorprendente inesperado en 1977 de lo que pueda parecer hoy después de acaecido. Pero si a la mayoría de los observadores y analistas políticos les hubieran dicho en noviembre de 1976 que el PSOE iba a sacar mucho más votos que el PCE y que el PNV iba a ser mucho más votado que las formaciones cercanas a ETA, se habrían echado a reír (revisemos las hemerotecas para comprobarlo). El uso del refrán evangélico sobre que unos son los que siembran y otros los que recogen no consoló a los miles de militantes comunistas que se sintieron ampliamente estafados por un PSOE que hacían la cosecha de decenios de riesgo y sacrificio en la lucha antifranquista. O a los luchadores de la izquierda abertzale ante similar cosecha por el PNV.
No tiene interés ahora para nosotros detenernos en revisar las muchas y sutiles maneras en que la acción del bloque de clases dominante español y de sus gestores políticos (tolerancias discriminatorias, apoyo disimulado o indisimulado en los mass media por él controlados, espaldarazos públicos como "oposición respetable" frente a millones de electores novatos desinformados por la dictadura franquista, etc., etc.) ayudó decisivamente para que las estructuras oficiosas del POSE y del PNV desbancaran a las estructuras no oficiales con las que venían a competir en beneficio del bloque de clases dominante. Ni en los compromisos que hubieron de cerrarse entre ambas partes beneficiadas por el trato (bloque y PNV y PSOE) antes de ponerse en marcha.
Lo que nos importa ahora es, dejando de lado el problema del PSOE y el Estado español puesto que estamos tratando el problema vasco, seguir revisando el desarrollo por el PNV de esa función atribuída por el Capital Monopolista Internacionalizado y por el bloque de clases dominante español. Y comprobar como, tras el éxito inicial, devino en fracaso provocando la escisión del EA, cuya función manifiesta sería corregir el fracaso del PNV. Pero cuya función latente, es decir no buscada ni reconocida por los propios protagonistas del fenómeno EA –aunque quizá si ya por alguno de ellos y, desde luego, por los "redactores de escenarios" del Capital Monopolista Internacionalizado – pudiera ser la de baza de recambio preventiva del definitivo fracaso del Estatuto. Baza que podría responder a los intereses del Capital Monopolista Internacionalizado y NO a los intereses del bloque de clases dominante español. Peculiar pero no impensable situación a la que responde uno de los cuatro "escenarios" prospectivos que vamos a formular luego.
12.4. Una visión prospectiva del "problema vasco" publicada en 1980: la de Javier Oronoz
En el capítulo 3º hemos manejado con alguna amplitud parte de un trabajo excelente que en 1980 la Editorial Lur publicó a Javier Oronoz, en la colección Hordago publicaciones. Trabajo desgraciadamente poco leído y menos aún debatido y comentado. Se trata de un análisis presentado en dos volúmenes con títulos diferentes. Estos.
El análisis esta fechado. Al final del segundo volumen figura: Donostia 14 septiembre 1979. Ello permite comprobar la fecundidad de un enfoque teórico correcto y de una metodología adecuada. Porque en ambos volúmenes el autor no se limita a hacer un penetrante análisis del pasado (hasta 1979) sino que corre la aventura científica de formular una hipótesis sobre cual va a ser el desarrollo futuro de la situación, tanto en el ámbito de la formación social española como en el de Euskadi Sur.
La mejor validación de la teoría es la práctica. La calidad del trabajo teórico de Oronoz viene expresada, por citar un solo ejemplo, en como en 1979 (¡!!) dibuja el juego de interacciones entre EE y el bloque de clases dominante español que va a conducir a la paralización de un tipo de lucha armada y a la disgregación de parte del sector social que respalda la nueva ideología nacionalista vasca que combina el irredentismo (la oposición directa contra el conjunto de los aparatos del Estado español) con el milenarismo (la oposición frontal al Modo de Producción Capitalista).
La Clave de los aciertos de Oronoz se encierra en el 5 º párrafo de su segundo volumen. En el que dice:
"Resulta obvio que, en la fase actual del Modo de Producción Capitalista, un planteamiento aislacionista del "problema nacional", que no considere en qué medida afectan los nacionalismos políticos a los intereses y estrategia, transnacionales, del capital monopolista internacionalizado y que no tenga en cuenta cuáles son los requerimientos y necesidades de dicho capital, así como la postura de éste ante el resurgir de los movimientos nacionalistas, ha de ser "a fortiori" un planteamiento incompleto, difícilmente útil para conocer cuáles son los obstáculos con los que van a topar dichos movimientos" (237).
Por eso Oronoz ha dedicado todo su primer volumen a las transformaciones del sistema capitalista y a la evolución de la formación social española en la cadena imperialista mundial. Los problemas de Euskadi Sur con el bloque de clases dominante español se entienden así teniendo muy en cuenta las relaciones de ese bloque con la cadena imperialista mundial y su búsqueda de un mejor acomodo en la misma. Es también esta óptica la que ha permitido a Oronoz constatar que, pese a las apariencias de caótica y fracasada, la política seguida por la élite gobernante del Estado español respecto del "problema vasco" ha ido desgranando su estrategia lenta, aparentemente contradictoria, hasta llegar (en 1979) a una cierta aproximación respecto de sus objetivos finales. Una estrategia que, dice Oronoz, puede considerarse como una estrategia eficiente desde el punto de vista de las clases dominantes, desde el punto de vista más concreto de su fracción hegemónica y desde el propio punto de vista de la élite en el poder.
Oronoz se refiere a la estrategia flexible del bloque de clases dominante español que ha conseguido transitar, a la altura de 1979, desde la abstención vizcaína y guipuzcoana del referéndum de 1976 y el rechazo de la Constitución de 1978 hasta la asunción del Estatuto por un amplio arco de fuerzas políticas vascas.
Oronoz, en sus hipótesis, adelanta muchos de los obstáculos específicos que el Estatuto va a encontrar en su camino para lograr la legitimación del Estado español en Euskadi, y formula la advertencia prospectiva de que la estrategia, respecto de Euskadi Sur, del Capital Monopolista Internacionalizado (que a la postre es quien manda en la cadena imperialista mundial) contemple DOS posibles escenarios para la evolución de la oposición y milenarista vasca.
Oronoz señala que desde el punto de vista del Capital Monopolista Internacionalizado el nuevo nacionalismo vasco de la izquierda abertzale supone un grave peligro porque combina su afán por la independencia de Euskadi (su afán por la recuperación/creación de un espacio geopolítico nacional propio) con la pretensión de transformar el carácter de ese espacio mediante la instauración de un Modo de Producción dominante diferente y superador del Modo de Producción Capitalista ("Independentzia eta sozialismoa"). Naturalmente el peligro no estriba en la mera combinación de ambas pretensiones en un lema. Sino en la posibilidad real de aglutinar a un abigarrado conjunto de clases sociales y de fracciones de clase –contrapuestas todas al Capital –y que, motivadas unas por su afán nacionalista y otras por sus aspiraciones de clase, pudieran llegar a cohesionarse y constituir un bloque histórico específico capaz de protagonizar la estrategia conjunta y simultánea de la liberación nacional y social.
¿Cuál es la estrategia del Capital respecto de una oposición que combina así el irredentismo y la utopía milenarista del cambio de modo de producción? Oronoz señala una doble estrategia sucesiva. Estando la segunda destinada a sustituir a la primera si se produce su fracaso.
"La estrategia del Capital respecto a este tipo de oposición es la concesión de una autonomía política que, reproduciendo e incluso mejorando el sistema de dominación general a escala autonómica, evite la desintegración de la formación social como unidad de producción, contando para ello con la función vinculante (espacial) del "estado político". De este modo, la oposición a la que nos referimos se verá así carente de su razón irredentista y, por lo tanto, reducida a una oposición exclusivamente milenaria y, como tal, fácilmente marginable y reprimible.
Hipotéticamente, la insuficiencia de la autonomía pactada daría paso a la posibilidad de que el Capital Monopolista Internacionalizado asintiera a la formación de un nuevo "Estado-nación" que satisfaciera la reivindicación nacionalitaria; "Estado-nación" controlado por dicho capital, a través de su conexión con la clase hegemónica del mismo (conexión-dominio)" (238).
La primera estrategia, la del Estatuto de la Moncloa es la que, con su fracaso, ha provocado la escisión del PNV y la aparición de EA con la función manifiesta de enmendar ese fracaso. La función latente de EA, añadimos ahora, respondería a la segunda de las estrategias señaladas por Oronoz. Estrategia que configura uno de los "escenarios" que, según nuestra conjetura, está contemplando el Capital Monopolista Internacionalizado como salida para el "problema vasco". Como explicamos al final de este capítulo.
12.5. Un "escenario" para el "problema vasco" publicado en 1984.
NOTAS AL SUBCAPITULO 12.3:
(231) Robert K. Merton: Teoría y estructura sociales, México, fondo de Cultura Económica, 1972, página 61.
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(232) Ibidem, páginas 78 y 79.
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(233) Ibidem, páginas 80 y 81.
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(234) Ibidem, páginas 81 y 82.
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(236) Ibidem, páginas 90 y 91.
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NOTAS AL SUBCAPITULO 12.4: